|
|
El bingo es un juego del que disfrutan regularmente miles de personas en países de todo el mundo. La ilusión de completar un cartón y ganar premios, es una alegría común a muchas naciones.
Pero… ¿dónde se jugó por primera vez al bingo? Todo apunta a que este maravilloso juego tiene sus orígenes en Europa, en Italia para ser más exactos. Se sabe que ya en 1530 existía en Italia un juego parecido al bingo que era conocido como Lo Gioco del Lotto D'Italia. El juego tuvo tanto éxito que rápidamente llego a tierras galas. Fue en este momento que se crearon los cartones de bingo como los conocemos hoy en día.
Los alemanes por supuesto no quisieron quedarse fuera de este nuevo modo de entretenimiento y pronto empezaron a jugar al bingo también. Claro que con esa forma de ser que les caracteriza, los alemanes pronto encontraron la manera de hacer del bingo no sólo un juego si no también una herramienta para el aprendizaje y el estudio. Así que el bingo además de divertir, ayudó a muchos alumnos con asignaturas como matemáticas, lengua e historia.
El bingo llegó al continente americano en 1929, aunque todavía no se llamaba bingo. El juego se conocía como Beano. En esta época en vez de cantar “bingo”, se cantaba “Beano”. A pesar de esta diferencia, el resto del juego era igual a como lo conocemos hoy. La gente se juntaba a jugar en los carnavales donde el encargado de cantar los números sacaba las fichas con los números en ellas de viejas cajas de puros.
De hecho, el nombre “bingo” tiene su origen en un error. ¡Y no es de extrañar, de sobra es sabido que muchos de los mejores inventos de la historia empezaron como errores! Al parecer, un día un jugador muy emocionado cantó bingo en vez de Beano y desde entonces el nombre cambió para siempre.
Edwin S. Lowe fue el hombre que definió el juego tal y como es hoy en día. Lowe encontró, con ayuda de un matemático, la forma de aumentar el número de cartones que se podían jugar durante una misma partida. Esto fue lo que permitió que hubiese más jugadores por partida. Además Lowe fue el primero en convertir el bingo en un producto comercial, gracias a él se vendieron los primeros ejemplares de bingo en las tiendas.
No pasó mucho tiempo antes de que alguien se diese cuenta del potencial que tenía el bingo para generar dinero. Curiosamente fue el pastor de una iglesia el primero en hacer dinero con el bingo, claro que este dinero no era para su beneficio, iba destinado a una buena causa.
Hoy en día todavía hay mucha gente que utiliza el bingo para recaudar fondos para diferentes causas. También los hay que lo usan como herramienta académica y para quienes es simplemente un pasatiempo. Lo cierto es que el Lo Gioco del Lotto D'Italia o Beano o bingo, cuenta con muchos y muy variados leales adeptos. Las salas de bingo del mundo están siempre a tope de gente a la que le apasiona este fascinante juego.
|
|
|
|
|